¿Por qué a mí? Esta
es la reflexión a un día en el cual me pasó de todo menos algo normal.
Para comenzar descubrir que cuando Selene viene conmigo en
el bus, no me encuentro con cierta gente, que si ella no viene va en el bus.
Decir que esto es un plus añadido a la agradable compañía de Selene, no hace
falta decir que juntarnos a las dos a las 7 de la mañana con efecto de privación
del sueño, es algo peligroso. Lo único que puede pasar es que nos encuentres en
los vestuarios en vez de cambiarnos, bailando el Gangnam Style, pero nada más.
Después del pequeño inciso y a los cinco minutos de llegar a
la planta en la cual estoy de prácticas, Psiquiatría, que se vaya la luz todos
con cara de ¿qué narices está pasando? Y lo mejor de todo es que las puertas
están preparadas para que se cierren en caso de emergencia y cuando se vaya la
luz. Así que, una enfermera que se encontraba justo en el pasillo, vio a uno de
los pacientes y justo mientras la puerta se cerraba le iba indicando que no se
preocupara que en cinco segundos le abriría otra vez la puerta.
A todo esto yo me encontraba en medio del control, con una
cara entre felicidad y no sé qué pasa ¿no hemos vuelto todos locos? A mayores
la medicación se reparte vía informática, a consecuencia del microapagón el
ordenador se reinició y no pudimos repartirla hasta una hora después de lo que
se hace normalmente (cosas de las nuevas tecnologías, tan buenas para unas
cosas y tan malas para otras).
Además de todas estas incidencias, descubrir que hay gente
que tiene cambios de humor, cada cinco segundos toca la moral, encima si los
tienes que aguantar durante toda una mañana entera. Te lo digo por propia
experiencia no sabes, si tienes tu el problema o lo tienen los demás y con mi
propia experiencia a veces me confundo, cosas de ser una persona peculiar.
Después de una mañana tan completita, ¡cómo no! la tarde no
es mucho mejor. Tener que exponerle un
trabajo a tu profesor en grupo y que no oigas a la representante de tu grupo,
ni al profesor y que este se te quede mirando con cara de risa y felicidad y te
pregunte ¿no has oído nada, verdad? Y tu contestarle un no y por dentro
sentirte tontita.
Pero lo mejor es el remedio para compensar este día de
desavenencias. Quedar con Selene, Danielle,
Janet, Astrid y Lexie para tomar
un coffee y desconectar de todo.
T.